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Tactiq es una herramienta de notas asistida por inteligencia artificial que vive en el navegador y no dentro de la reunión. El sitio oficial se presenta como un tomador de notas con IA para las tres grandes plataformas de videollamadas y encabeza la página con una idea que invita a concentrarse en la conversación y dejar los apuntes a la máquina. La frase no es falsa, pero omite la decisión arquitectónica que de verdad separa a Tactiq del resto de su categoría.
La mayoría de los asistentes de reuniones funcionan enviando un robot a la llamada. En la lista de participantes aparece un miembro nuevo, normalmente bautizado con el nombre del producto, y ese robot graba el flujo de audio y vídeo para transcribirlo después en los servidores del proveedor. Tactiq no sigue ese camino. Es una extensión de navegador que lee el flujo de subtítulos que la plataforma de reuniones ya está generando y convierte ese texto en una transcripción estructurada. Las preguntas frecuentes oficiales enuncian la consecuencia sin rodeos: a la pregunta de si graba el audio, la respuesta es que no lo graba ni lo almacena. La misma página promete transcripciones en directo sin que un robot de IA se una a la reunión y afirma explícitamente que ningún robot entra en la llamada.
No se trata de un matiz publicitario. Es el hecho único del que se derivan casi todas las virtudes y casi todas las limitaciones de este producto, y comprenderlo le dirá en unos dos minutos si Tactiq es exactamente lo que necesita o si no le sirve en absoluto.
Como lee subtítulos y no audio, no se suma ningún robot a la lista de participantes, no queda ningún archivo de grabación en el servidor de un proveedor y no se produce el momento incómodo en que un colega pregunta quién es ese asistente desconocido. Por la misma razón, no puede transcribir aquello que el motor de subtítulos no captó, no funciona sin su presencia en la llamada y no puede arreglar nada a posteriori si el idioma quedó mal configurado. La ventaja y el inconveniente son la misma decisión de diseño vista desde dos lados.
La empresa detrás del producto es la australiana Tactiq HQ Pty Ltd. Según la historia de fundación publicada por Antler, uno de sus inversores, la compañía se creó en 2020 en Australia, y una de las dos personas fundadoras había trabajado antes en la empresa de software colaborativo Atlassian. La política de privacidad indica una dirección operativa en el piso 33 del número 264 de George Street, en Sídney, Nueva Gales del Sur. La tienda de extensiones de Chrome señala a esa misma empresa australiana como editora.
En cuanto a la escala, la página de inicio del proveedor coloca tres cifras una junto a otra: más de un millón de reuniones transcritas cada semana, más de un millón de usuarios con la extensión instalada y más de diez mil empresas atendidas. Todas proceden del propio proveedor y no han pasado por ninguna auditoría independiente. La página de Antler emplea otra unidad de medida y habla de dos millones de reuniones procesadas cada mes, con clientes que incluirían empresas de la lista Fortune 500 y del índice australiano ASX50, aunque no nombra ni una sola organización concreta. De las tres cifras, la única que el proveedor no controla es el número de usuarios que muestra la tienda de extensiones, y esa tienda indica de forma independiente un millón. La base instalada queda por tanto respaldada por la propia plataforma de distribución.
La financiación es el punto donde las fuentes públicas se contradicen de verdad, y resulta más honesto exponer ambas versiones que quedarse con la más cómoda. La historia publicada por Antler describe una ronda de serie A de diez millones de dólares en octubre, liderada por el fondo Flashpoint Ventures con participación de Mucker Capital y de dos vehículos de Antler. El medio australiano Dynamic Business, en un artículo de enero de 2026, ofrece otras cifras: alrededor de 7,3 millones de dólares, unos once millones de dólares australianos, captados en julio de 2024 bajo el liderazgo de General Catalyst y Antler. El inversor principal, el importe y el mes difieren en los tres casos. Esta página no concilia los relatos: los presenta uno al lado del otro y advierte que ninguno se ha contrastado con un registro oficial.
Antes de continuar conviene despejar una confusión de nombres. En algunos directorios aparece junto a Tactiq una entidad distinta llamada TACTIQLab, en el dominio tactiqlab.com. Es otra empresa con otro dominio y sus valoraciones no deben atribuirse a este producto. Todo lo que figura en esta página se apoya en tactiq.io y en sus subdominios oficiales.
Este mecanismo merece explicarse con detalle, porque de él nacen tanto la elegancia del producto como cada una de sus restricciones. La documentación oficial da esta indicación: si la transcripción no arranca, active los subtítulos en la plataforma de reuniones, o pulse el botón de subtítulos del widget si ya están funcionando. Esa sola frase resume toda la arquitectura. Tactiq consume el texto de subtítulos que produce la plataforma y no ejecuta un motor propio de reconocimiento de voz sobre su audio.
La consecuencia práctica es que la calidad de la transcripción se hereda y no se controla. Cuando los subtítulos de la plataforma salen limpios, su transcripción también lo está. Cuando el motor de subtítulos tropieza con un acento, un ruido de fondo o un término técnico, Tactiq registra fielmente ese tropiezo. Así se explica un patrón aparentemente contradictorio en las opiniones de los usuarios, donde unos informan de resultados excelentes y otros de un texto casi inservible tratándose del mismo producto.
Más allá de la transcripción en bruto, Tactiq genera resúmenes de la reunión, extrae tareas pendientes y permite preguntar a la conversación mientras todavía transcurre. También ofrece indicaciones personalizadas, de modo que los equipos que siempre quieren extraer los mismos cinco elementos de una llamada comercial o de una entrevista con usuarios pueden definirlo una vez en lugar de repetir la petición cada ocasión. Estas operaciones constituyen la parte medida por consumo del producto, y su mecánica detallada figura en el apartado de precios, porque justamente ese sistema de conteo es el que más sorpresas desagradables provoca.
Como los datos proceden de los subtítulos, las etiquetas de quien habla siguen la identificación que hace la propia plataforma y no un análisis de las características de la voz. Los evaluadores están realmente divididos sobre si esto es una virtud o un defecto. La reseña de Geekflare incluye la escasa precisión del reconocimiento de intervinientes entre los inconvenientes. En sentido contrario, un usuario de Trustpilot elogia precisamente lo opuesto: al no depender de conjeturas sobre quién habla, el texto en sí resulta más fiable. Ambas observaciones describen el mismo comportamiento y solo difieren en si el usuario valora más una atribución detallada o la fiabilidad del texto.
La página oficial de integraciones enumera veinte destinos y conectores con nombre propio, que pueden agruparse en cuatro familias. En el terreno documental están el procesador de textos de Google y la base de conocimiento corporativa Confluence, junto a las herramientas de redacción Quip y Notion. La comunicación inmediata pasa sobre todo por Slack, mientras que la atención al cliente se apoya en Intercom. Del lado de las videollamadas, a las tres grandes plataformas se suman dos opciones más minoritarias, Whereby y Jitsi. La gestión de proyectos abarca un espectro amplio, con los tableros de tareas generalistas Asana y Monday, el espacio de trabajo integrado ClickUp y Jira, más orientado a equipos técnicos. La gestión de clientes conecta con las plataformas HubSpot y Salesforce, así como con PipeDrive y Zoho, habituales en empresas pequeñas. Se añaden además un servicio de calendario y la herramienta de notas Evernote. En la misma página figuran dos conectores más recientes, correspondientes al protocolo de contexto de modelos y a Claude. Como el proveedor no publica ningún total oficial de integraciones, esta página tampoco lo indica.
La composición de esa lista resulta reveladora. Documentos, mensajería, seguimiento de tareas y gestión de clientes ocupan la mayor parte, lo que indica que el producto se diseñó partiendo de la premisa de que una transcripción que se queda dentro de la herramienta de transcripción no vale nada.
El número de idiomas admitidos suele reducirse erróneamente a una cifra única. La reseña práctica de Geekflare lo desglosa por plataforma y despeja la confusión: más de sesenta idiomas en la plataforma de Google, más de cuarenta en la de Microsoft y más de treinta en Zoom. El techo depende, por tanto, de qué plataforma de reuniones se utilice, lo que encaja por completo con la arquitectura descrita, ya que los idiomas disponibles son en definitiva aquellos que la plataforma anfitriona sabe subtitular.
Un comercial que necesita la formulación exacta de una objeción y volcarla en su sistema de gestión de clientes antes de la siguiente llamada queda bien servido aquí. Ningún robot en la sala pone en guardia al posible cliente y el texto aterriza directamente en el sistema. Es probablemente el escenario donde el producto rinde mejor.
Los equipos de producto necesitan citas de las entrevistas, no vídeo. Leer los subtítulos produce exactamente el material que requieren, y las integraciones permiten trasladar los hallazgos directamente a la lista de tareas o a la cola técnica.
Las reuniones diarias, las de planificación y las retrospectivas generan tareas que se evaporan si no se recogen. La función de indicaciones personalizadas resulta aquí especialmente útil, porque el patrón de extracción es idéntico semana tras semana.
Los equipos que trabajan en varios idiomas obtienen la transcripción en la lengua que realmente se usa en la llamada, con una salvedad importante: el idioma debe estar correctamente configurado antes de que empiece la reunión, y una misma reunión no puede mezclar varios idiomas.
Aquí es donde la diferenciación se vuelve tangible. En conversaciones delicadas, en organizaciones con políticas estrictas sobre grabación o en culturas de equipo donde un robot visible enfría el debate, el hecho de que no se guarde audio y de que no aparezca nadie más en la lista de participantes constituye por sí solo toda la propuesta de valor. Conviene, sin embargo, leer con atención el apartado de limitaciones antes de tomarlo por una solución de cumplimiento normativo, porque la ausencia de grabación no resuelve por sí misma la cuestión del consentimiento.
Configure el idioma en primer lugar, siempre. El centro de ayuda es tajante: una transcripción en directo ya finalizada no puede reprocesarse en otro idioma. El único recurso consiste en subir un archivo de grabación aparte eligiendo el idioma correcto al cargarlo, lo que presupone disponer de una grabación que este producto justamente no genera. En la plataforma de Microsoft se añade una dificultad más: solo pueden cambiar el idioma la persona organizadora, una coorganizadora o quien haya iniciado la transcripción, de modo que un asistente corriente tendrá que pedirlo.
Vigile el contador del plan gratuito antes de que importe, no después. Las consecuencias de superar el límite son inusualmente severas, como explica el apartado de precios. Revise el saldo restante al comienzo de una semana intensa y no al final.
Anúncielo al inicio de la llamada. Al no haber robot, los participantes pueden ignorar realmente que se está tomando una transcripción. Las propias condiciones de uso le imponen esa obligación con términos explícitos. Cinco segundos al abrir la reunión resuelven la cuestión por completo.
No delegue la exactitud en la herramienta cuando el texto sea delicado. Si una transcripción va a citarse, invocarse contractualmente o emplearse en una evaluación de desempeño, léala contrastándola con su recuerdo de la conversación. Los motores de subtítulos se degradan ante acentos, solapamientos y jerga, y Tactiq hereda esa degradación sin señalarla nunca.
Mantenga la pestaña de la reunión en primer plano y el equipo despierto. Como la transcripción está ligada a su presencia en la llamada, cualquier cosa que termine su sesión interrumpe el registro, incluida una salida anticipada para atender otra reunión.
Envíe los resúmenes a un destino compartido y no a usted mismo. La lista de integraciones premia a los equipos que eligen un destino y se mantienen fieles a él. Una transcripción que aterriza sistemáticamente en una base compartida se consulta; la que acaba en un buzón personal, no.
Tactiq encaja con quienes utilizan los grandes servicios de videollamada desde un navegador de escritorio, quieren texto en lugar de vídeo y valoran que no aparezca ningún robot en la lista de participantes. Consultores independientes, comerciales, responsables de producto, profesionales de selección y equipos pequeños constituyen su centro de gravedad natural.
Encaja bastante peor con quien necesita una grabación real de la reunión, con quien participa sobre todo desde el teléfono, con quien debe procesar a posteriori una llamada a la que no asistió y con quien quiere enviar un robot a sentarse en su lugar. No son carencias que vaya a cubrir plausiblemente una actualización futura, porque contradicen la decisión arquitectónica fundacional del producto.
Los compradores corporativos deben tener presente que el inicio de sesión unificado, la retención avanzada de datos y el conector de Claude corresponden al nivel empresarial, y que el acuerdo de tratamiento de datos pertenece al nivel superior.
Tactiq funciona como extensión de navegador en las versiones de escritorio de Chrome y Edge. La ficha de la tienda de extensiones de Chrome constituye el registro independiente más fiable sobre su distribución: el nombre inscrito es un título en inglés que menciona las tres plataformas de reuniones, la editora es la empresa australiana ya citada, la versión es la 3.1.6675, la actualización data del 22 de agosto de 2026, el tamaño es de 2,07 MiB y el número de usuarios alcanza el millón.
Las plataformas de reuniones oficialmente compatibles son tres: el servicio de Google, el servicio independiente Zoom y el servicio de Microsoft. La página de integraciones enumera además dos opciones adicionales, Whereby y Jitsi.
No existe aplicación móvil, y la documentación confirma la necesidad de un navegador de escritorio. La queja de un usuario de Trustpilot lamentando que el producto no funcione en el teléfono describe por tanto con exactitud su naturaleza más que un defecto.
La página oficial de precios presenta cinco niveles. Los importes siguientes corresponden a la facturación anual publicada por el proveedor y conviene confirmarlos en dicha página antes de contratar.
| Plan | Precio | Transcripciones | Créditos de IA | Elementos destacados |
|---|---|---|---|---|
| Free | 0 dólares, sin tarjeta | 10 al mes | 5 al mes | Análisis con IA, compartir y exportar, IA durante la reunión |
| Pro | 8 dólares por usuario y mes | Ilimitadas | 10 al mes | Desactivar el aviso, pausar la transcripción |
| Team | 16,67 dólares por usuario y mes, de 1 a 20 personas | Ilimitadas | Ilimitados | Soporte prioritario, compartición automática |
| Business | 29,17 dólares por usuario y mes, de 20 a 200 personas | Ilimitadas | Ilimitados | Retención avanzada, inicio de sesión unificado, responsable de cuenta, conectores en versión beta |
| Enterprise | A medida, más de 200 personas | Ilimitadas | Ilimitados | Acuerdo de tratamiento de datos, avisos e inicio de sesión personalizables, gestor dedicado |
Dos mecanismos merecen más atención de la que les concede la tabla.
En primer lugar, los créditos de reunión y los créditos de IA son dos contadores independientes, tal como indica expresamente el centro de ayuda. Cada transcripción válida consume un crédito de reunión, las reuniones de menos de cinco minutos no consumen ninguno, los créditos se renuevan mensualmente en la fecha de reinicio de la cuenta y los no utilizados no se acumulan.
En segundo lugar, y este es el detalle operativo más importante de toda la página: cuando se agotan los créditos de reunión del plan gratuito, Tactiq puede seguir capturando reuniones nuevas, pero esas transcripciones quedan limitadas a un acceso de vista previa, lo que impide leerlas por completo, buscarlas o aplicarles funciones de IA. El centro de ayuda añade entonces la frase que cambia por completo el cálculo: los nuevos créditos mensuales no desbloquean una transcripción ya limitada a vista previa. Una transcripción capturada mientras se superaba el límite queda bloqueada de forma permanente. Esperar al mes siguiente no la libera; solo la libera cambiar de plan.
No es un límite blando, sino una puerta de sentido único, y quienes usan el plan gratuito confiando en ponerse al día el mes siguiente deben saber que ese plan no funciona aquí.
Las condiciones de suscripción son igual de firmes. Las condiciones de uso establecen que la suscripción se renueva automáticamente salvo cancelación antes del final del periodo, que las tarifas de mejora no son reembolsables y que todo el contenido se elimina de forma inmediata e irrecuperable al cerrar la cuenta.
Otter.ai es la alternativa generalista más asentada y ejecuta su propio reconocimiento de voz, por lo que puede grabar y transcribir con independencia de los subtítulos de la plataforma. Fireflies.ai y tl;dv adoptan el enfoque del robot, se unen a las llamadas como participantes y producen grabaciones además de transcripciones, lo que conviene a equipos que necesitan revisar el vídeo. Fathom se sitúa de forma parecida y apunta a equipos comerciales con flujos de gestión de clientes muy integrados. Read.ai pone el acento en el análisis de reuniones y en las métricas de participación por encima de la transcripción. Además, los grandes servicios de videollamada ya ofrecen transcripción propia y resúmenes con IA en algunos niveles de suscripción, algo que vale la pena comprobar antes de contratar nada, porque quizá ya disponga de un subconjunto suficiente.
La forma honesta de decidir cabe en una pregunta: ¿necesita una grabación? Si la respuesta es sí, Tactiq es estructuralmente la herramienta equivocada por buenos que sean sus resúmenes. Si es no, y sobre todo si un robot de más en la lista de participantes supondría un problema, su arquitectura se convierte en una ventaja real y no en una concesión.
La calidad de la transcripción se hereda, no se posee. Como el producto consume los subtítulos de la plataforma, su techo es el del motor de subtítulos. Las opiniones lo reflejan con nitidez. Geekflare señala un reconocimiento de intervinientes flojo y una interfaz web lenta al buscar dentro de las transcripciones. En Trustpilot, un usuario relata que la transcripción de una clase de español volvió en gran parte ilegible pese a tener el español activado, y otro califica la precisión de apenas un uno por ciento. Son testimonios aislados sobre una muestra pequeña, pero resultan coherentes con un diseño en el que el proveedor no controla el paso de reconocimiento.
Debe estar presente, en un equipo de escritorio, durante toda la reunión. La transcripción se detiene al marcharse. No hay compatibilidad móvil ni forma alguna de cubrir una reunión a la que no asista.
El idioma es una decisión previa. Una transcripción ya finalizada no puede reprocesarse en otro idioma, y en la plataforma de Microsoft quizá ni siquiera tenga permiso para fijarlo.
Una misma reunión no puede mezclar varios idiomas. La reseña de Geekflare lo indica de forma explícita, algo relevante para equipos genuinamente multilingües.
Superar el límite gratuito tiene efectos permanentes. Tratado más arriba y repetido aquí por ser la cláusula de mayor consecuencia del producto.
El consentimiento es contractualmente asunto suyo y no del proveedor. Las condiciones de uso señalan que puede constituir delito en su jurisdicción grabar a otras personas sin su consentimiento previo por escrito, y que corresponde a usted respetar la legislación aplicable, lo que incluye informar a los participantes de que la conversación se está registrando. La política de privacidad, en cambio, no contiene disposición alguna sobre el consentimiento de los demás participantes: regula únicamente su relación con el servicio y confirma que cualquier transcripción que usted cree le pertenece. El diseño sin robot hace menos probable que los participantes adviertan que se está transcribiendo, mientras que la obligación legal de informarles recae por completo en usted. Esa tensión se resuelve sin más que anunciarlo.
Las reclamaciones de facturación son un tema recurrente en los datos de muestras pequeñas. En Trustpilot varias personas describen cargos estando en el plan gratuito o cargos que continuaron más de un año después de bajar de plan, junto con menciones a un soporte que no responde. La puntuación más baja de Capterra corresponde precisamente a la atención al cliente, con 3,6 sobre cinco respuestas. Las muestras son demasiado reducidas para un veredicto de calidad, pero la dirección coincide entre dos plataformas independientes y encaja con unas condiciones de renovación automática sin reembolso.
Las valoraciones divergen mucho según la plataforma y deben leerse en conjunto. La tienda de extensiones de Chrome muestra 4,8 sobre 4.200 valoraciones con un millón de usuarios, una muestra amplia y significativa. Product Hunt muestra 4,8 sobre 26 reseñas. Capterra muestra 4,5 sobre seis. Trustpilot muestra 3,2 sobre quince reseñas, repartidas entre un 40 por ciento de cinco estrellas y un 53 por ciento de una estrella, con un centro casi inexistente, en un perfil reclamado del que la plataforma advierte que la empresa no ha solicitado opiniones recientemente ni ha respondido a las negativas. Las muestras de Trustpilot y Capterra quedan por debajo del umbral de veinte reseñas a partir del cual una nota puede sostener una conclusión de calidad, de modo que aquí solo se presentan como señal cualitativa. El único dato con peso estadístico es el de la tienda de extensiones, y la polarización de los demás canales se entiende mejor mediante el mecanismo de calidad heredada descrito antes.
La nota que el propio proveedor exhibe está algo desfasada. La página de inicio anuncia 4,8 sobre la base de más de tres mil reseñas, mientras que la tienda de extensiones muestra actualmente 4,8 sobre 4.200 valoraciones. La puntuación coincide; solo el tamaño de la muestra no se ha actualizado. Se trata pues de una subestimación y no de una exageración.
Los datos de G2 no han podido verificarse. La ficha de producto de G2 denegó el acceso tanto en la recuperación directa como mediante una vía alternativa con renderizado, por lo que aquí no se cita ninguna cifra suya. Las repeticiones de segunda mano que circulan ofrecen valores mutuamente contradictorios, razón añadida para no reproducirlos.
Las cifras de financiación se contradicen en las fuentes públicas. Como se indicó en la sección introductoria, dos fuentes solventes señalan inversores principales, importes y fechas distintos.
No. Las preguntas frecuentes oficiales afirman directamente que no graba ni almacena el audio de sus reuniones. Lee el texto de subtítulos que genera la plataforma y construye la transcripción a partir de él. Si necesita una grabación real de audio o vídeo, Tactiq no es el producto adecuado, y se trata de una decisión arquitectónica deliberada y no de una función ausente.
No. El proveedor afirma que ningún robot se une a la llamada y que obtiene transcripciones en directo sin que un robot de IA entre en la reunión. Es una de las principales razones por las que la gente lo elige. Ahora bien, precisamente porque no se añade nada visible, los participantes pueden no percatarse de que se está transcribiendo, y las condiciones de uso le atribuyen a usted la responsabilidad de informarles.
Existe un nivel gratuito sin coste ni tarjeta que ofrece diez transcripciones y cinco créditos de IA al mes. Lo que merece una segunda lectura es qué sucede al superar el límite. El centro de ayuda indica que la captura puede continuar, pero que esas transcripciones quedan limitadas a vista previa y que los nuevos créditos mensuales no desbloquean una transcripción ya limitada a vista previa. Las transcripciones capturadas por encima del límite permanecen, por tanto, bloqueadas de forma permanente salvo que se cambie de plan.
Admite tres plataformas de reuniones, los servicios de Google, Zoom y Microsoft, y la página de integraciones menciona además Whereby y Jitsi. Funciona como extensión en las versiones de escritorio de Chrome y Edge. No admite dispositivos móviles y la documentación exige de forma explícita un navegador de escritorio o de portátil.
El techo depende de la plataforma de reuniones, porque los subtítulos proceden de ella. La reseña práctica de Geekflare recoge más de sesenta idiomas en el servicio de Google, más de cuarenta en el de Microsoft y más de treinta en Zoom. La misma reseña señala que una reunión no puede mezclar varios idiomas.
No. El centro de ayuda indica que una transcripción en directo finalizada no puede reprocesarse en otro idioma. El único rodeo consiste en subir un archivo de grabación aparte y seleccionar el idioma correcto al cargarlo, lo que presupone haber obtenido esa grabación por otra vía. En la plataforma de Microsoft, el idioma lo controla la persona organizadora, una coorganizadora o quien iniciara la transcripción, así que quizá deba pedirlo.
La transcripción se detiene. La documentación indica mantener la reunión abierta y permanecer en la llamada mientras se desee que Tactiq transcriba, y precisa que la transcripción se detiene al salir. No existe mecanismo alguno que cubra una parte de la reunión a la que no asista.
Léalas en conjunto y no por separado. La tienda de extensiones de Chrome muestra 4,8 sobre 4.200 valoraciones con un millón de usuarios y es la única muestra lo bastante amplia para sostener una conclusión de calidad. Product Hunt muestra 4,8 sobre 26 reseñas, Capterra 4,5 sobre seis y Trustpilot 3,2 sobre quince, con un 40 por ciento de cinco estrellas frente a un 53 por ciento de una estrella. Las dos muestras pequeñas quedan por debajo del umbral de veinte y solo se tratan como señal cualitativa. Esta polarización encaja con un producto cuya calidad de transcripción se hereda de los subtítulos de la plataforma y varía por tanto sustancialmente según el idioma, el acento y las condiciones acústicas.
Las condiciones de uso establecen la renovación automática salvo cancelación antes del final del periodo, la ausencia de reembolso de las tarifas de mejora y la eliminación inmediata e irreversible de todo el contenido al cerrar la cuenta. Varias reseñas de muestras pequeñas describen dificultades de facturación tras bajar de plan, de modo que verifique que la cancelación surtió efecto en lugar de darlo por supuesto.
La tienda de extensiones de Chrome señala como editora a la empresa australiana Tactiq HQ Pty Ltd, y la política de privacidad indica una dirección operativa en el piso 33 del número 264 de George Street, en Sídney, Nueva Gales del Sur. Según la historia de fundación publicada por el inversor Antler, la empresa se creó en 2020 en Australia. Tenga presente que TACTIQLab, en el dominio tactiqlab.com, es una compañía distinta y sus valoraciones no se aplican a este producto.