
LanguageTool revisa gramática, puntuación, estilo y tipografía en más de 30 idiomas desde una extensión de navegador, un complemento de Office, una aplicación de escritorio o una API HTTP. Su motor de reglas se publica bajo LGPL-2.1 y admite autoalojamiento, pero las reglas basadas en IA siguen siendo exclusivas de la nube.
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LanguageTool es un corrector gramatical multilingüe que examina gramática, ortografía, puntuación, mayúsculas, estilo y tipografía, y que reescribe frases sueltas cuando se lo pides. El sitio oficial se presenta como «algo más que un corrector gramatical» y al mismo tiempo se describe de forma explícita como un corrector gramatical basado en IA. Basta con pegar un texto o escribir directamente, y la revisión básica en la web no exige ninguna cuenta.
El producto ocupa una posición inusual en una categoría saturada. La mayoría de los asistentes de escritura son servicios comerciales completamente cerrados; LanguageTool es un servicio comercial construido sobre código realmente abierto, lo que lo convierte en uno de los pocos productos que puede llamarse con honestidad un corrector de código abierto. El proyecto nació en 2003 como iniciativa de código abierto, y la empresa sigue situando la transparencia y la apertura entre sus valores principales, señalando que la tecnología central se publica como software libre, que cualquiera puede revisarla y contribuir a ella, y que los usuarios pueden montar su propio servidor. Esa naturaleza dual es lo primero que conviene entender antes de decidir si la herramienta te encaja, porque el motor de código abierto gratuito y el servicio de nube de pago no son el mismo producto con cuotas distintas: sus capacidades difieren de manera sustancial, y la brecha está documentada por el propio proveedor.
Lo segundo que conviene saber de entrada tiene que ver con la propiedad. El medio tecnológico europeo Tech.eu informó en abril de 2023 de que LanguageTool, con base en Alemania, había sido adquirida por Learneo, con sede en Estados Unidos, sin revelar los detalles financieros, y de que Learneo pasaba a integrar siete líneas de negocio, entre ellas CliffsNotes, Course Hero, LitCharts, QuillBot, Scribbr y Symbolab. En coherencia, las condiciones del servicio con fecha de entrada en vigor de 21 de agosto de 2026 indican que LanguageTool es propiedad de Learneo, Inc. y está operado por ella, una sociedad de Delaware con número de registro 4243650 y dirección postal en San Francisco. Al mismo tiempo, Chrome Web Store sigue mostrando a LanguageTooler GmbH, de Potsdam (Alemania), como editora de la extensión, con su número D-U-N-S. Ambos hechos conviven sin anularse: la entidad que desarrolla y publica la extensión sigue siendo alemana, mientras que la propietaria legal y responsable del tratamiento es estadounidense. Si tu razonamiento de compra se apoyaba en «una alternativa alemana, nativamente conforme al RGPD», conviene ajustarlo: la realidad tiene más capas, y en una compra corporativa esos detalles son los que pesan.
En cuanto a escala, la página Acerca de publica seis cifras declaradas por la propia empresa: 2003 como año de fundación, más de 30 idiomas admitidos, más de 2 millones de instalaciones activas de las extensiones de navegador, 143 personas que han contribuido a la tecnología, más de 150 empresas usuarias y más de 20 millones de textos mejorados cada día. Ninguna de estas cifras cuenta con auditoría independiente, así que trátalas como la contabilidad interna de la compañía y no como datos de mercado verificados. El único indicador contrastable desde fuera es la difusión: la extensión de Chrome muestra 4,7 sobre la base de 12,6 K valoraciones y más de 2 000 000 de usuarios, versión 11.2.3 actualizada el 12 de agosto de 2026, lo que corrobora de forma independiente la cifra de instalaciones, al menos en Chrome.
La página de inicio agrupa el producto en seis capacidades anunciadas: corregir la ortografía, revisar la gramática, arreglar la puntuación, confirmar el uso de mayúsculas, mejorar el estilo y una herramienta de parafraseo con IA que reescribe frases para hacerlas más formales, fluidas, simples o concisas. Ese resumen es exacto, pero grueso. La tabla comparativa de planes resulta mucho más útil, porque enumera las clases de detección concretas y marca cuáles quedan tras el muro de pago.
En concreto, la tabla divide las revisiones en cinco grupos —gramática y puntuación, estilo, semántica, formato y tipografía, y ortografía—, con el grupo semántico cubriendo fechas incorrectas, falta de claridad, confusión de palabras, doble negación e incluso el nombre equivocado del destinatario en un correo. Este último punto merece detenerse: detectar que el saludo de tu mensaje nombra a una persona que no coincide con el destinatario es una comprobación realmente específica y de alto valor que los correctores ortográficos genéricos ni siquiera intentan.
El grupo de formato y tipografía es igual de concreto: uso inconsistente de números y letras, formatos incorrectos de hora y fecha, espaciado irregular y formatos de moneda erróneos. El grupo de ortografía incluye la validación de ISBN e IBAN: la herramienta te avisará de que un IBAN que empieza por «GB» debería tener 22 caracteres y el tuyo tiene 21. Estas comprobaciones apuntan a la correspondencia profesional y a los documentos publicados, no a borradores de redacción.
Ayuda imaginar el producto en dos capas. La capa inferior es un motor de reglas que lleva acumulándose desde 2003, expresado en su mayoría como reglas XML por idioma. La capa superior reúne las capacidades de IA añadidas más tarde: la herramienta de parafraseo y lo que el proveedor llama reglas basadas en IA.
La distinción no es académica, porque ambas capas se entregan de forma distinta. La documentación oficial del servidor es tajante: ejecutarlo por tu cuenta «te dará un servidor LanguageTool básico sin reglas basadas en IA», porque esas reglas solo están disponibles en la nube, y la misma página advierte de que la vía está pensada únicamente para usuarios avanzados cómodos con la línea de comandos. Es decir: si te autoalojas para que tus textos no salgan hacia servidores de terceros, conservas el motor de reglas y pierdes la capa de IA. No existe una configuración que te dé ambas.
Premium añade más de 20 000 comprobaciones adicionales, pero solo para inglés, alemán, francés, español, neerlandés, polaco y portugués. Lee esa lista con atención: siete idiomas de los más de treinta anunciados. Si escribes sobre todo en italiano, sueco, griego o ucraniano, la mejora a Premium te compra el límite de caracteres ampliado y el parafraseo ilimitado, pero no las veinte mil comprobaciones adicionales, porque nunca se construyeron para tu idioma.
El parafraseo es una línea de producto de pleno derecho y no un añadido: tiene página propia, entrada propia en la navegación y marca la frontera más nítida entre lo gratuito y lo de pago. El nivel gratuito permite tres reescrituras de frase con IA al día, suficiente para evaluar la función e insuficiente para incorporarla a un flujo de trabajo.
Para equipos que quieren el motor y no la interfaz, la API de revisión expone el mismo motor que impulsa Premium, limita cada petición a 60 000 caracteres, permite desactivar reglas concretas de gramática o estilo y se vende por tramos de llamadas diarias de 100, 250, 500, 1000 y 10 000. Poder desactivar reglas individuales importa más de lo que parece: los manuales de estilo internos chocan a menudo con los valores por defecto de un corrector generalista, y poder apagar una regla concreta marca la diferencia entre una integración que se conserva y otra que se silencia por completo. El diccionario personal también es accesible por API, de modo que la terminología propia sobrevive al salto del editor web a tu propia canalización.
El núcleo abierto se publica bajo LGPL-2.1 o posterior, y el repositorio —que se describe a sí mismo como un corrector de estilo y gramática para más de 25 idiomas— acumula unas 14,8 k estrellas, 1,6 k bifurcaciones y más de 82 000 confirmaciones. Más de ochenta y dos mil confirmaciones sobre un motor lingüístico basado en reglas son una señal significativa: no es una base de código surgida con el ciclo actual de la IA. La cuestión de la licencia también queda clara: la LGPL-2.1 permite el uso comercial y el enlazado, y las obligaciones aparecen sobre todo si modificas la propia biblioteca.
El escenario que mejor encaja con este conjunto de funciones es el de un profesional que escribe en una lengua que no es la suya, entre correos y formularios web. Las comprobaciones semánticas —destinatario equivocado, fechas incorrectas, doble negación— apuntan justo a los errores que dañan la credibilidad en un mensaje profesional, mientras que las de formato detectan desajustes de moneda y de fecha que delatan un documento ensamblado a partir de varias fuentes.
El techo de 150 000 caracteres en un solo campo de texto mete informes completos, capítulos de tesis y secciones de libro en una única revisión. Esta es la razón concreta por la que quienes escriben textos largos pasan al plan de pago: el límite gratuito de 2000 caracteres obliga a pegar un documento extenso en decenas de fragmentos, y fragmentar un documento rompe precisamente las comprobaciones de coherencia entre frases que buscabas.
La mayor parte del uso real ocurre a través de la extensión, no del sitio web. La clave es que el texto no se mueve: escribes en Gmail, Google Docs o tu CMS, y las correcciones aparecen ahí mismo.
El valor del nivel de equipo no está en una capacidad de revisión superior, sino en el vocabulario compartido. Una guía de estilo de equipo y un diccionario común hacen que un nombre de producto, una convención ortográfica o una expresión vetada se apliquen igual para todos, en lugar de que cada redactor mantenga sus excepciones privadas.
Para organizaciones que no pueden enviar borradores a una nube ajena, el servidor autoalojado es la razón por la que LanguageTool aparece en listas cortas donde Grammarly no entra. La contrapartida es explícita y está documentada, y la versión sensata de este caso de uso es: autoaloja cuando el requisito sea la residencia de los datos, no cuando el requisito sea la mejor calidad de sugerencias.
El tramo de API encaja con equipos que quieren incorporar la calidad redaccional a su propia aplicación: un CMS que marque problemas antes de publicar, una consola de soporte que revise las respuestas antes de enviarlas, o una canalización de localización que analice las cadenas traducidas.
Abre el sitio, pega o escribe texto y las correcciones aparecen a medida que escribes. No hace falta registrarse para la revisión básica, lo que abarata muchísimo la evaluación: puedes juzgar la calidad de las sugerencias en tu idioma real y sobre tus textos reales antes de crear una cuenta.
Solo el inglés se ofrece en variantes australiana, canadiense, británica, neozelandesa, sudafricana y estadounidense; el alemán tiene Austria, Alemania y Suiza; el portugués cubre Brasil, Portugal, Angola y Mozambique. Elegir la variante en lugar de quedarse en el idioma es lo que convierte un aluvión de falsos positivos en resultados aprovechables.
La cobertura abarca cinco extensiones de navegador (Chrome, Edge, Firefox, Safari, Opera), complementos de correo para Gmail, Apple Mail y Thunderbird, complementos ofimáticos para Google Docs, Word, Apple Pages y LibreOffice, además de aplicaciones de escritorio nativas para macOS y Windows. Instala primero la que corresponda a tu superficie principal de escritura.
Cada nombre de producto, apellido y término técnico que uses aparecerá marcado hasta que lo añadas al diccionario personal. Dedicar diez minutos a esto al principio elimina la mayor parte del ruido posterior.
El modo Picky sube el nivel de exigencia y saca a la luz sugerencias de estilo que el perfil por defecto silencia. Está limitado en el nivel gratuito. Trátalo como un modo que se activa para el pulido final y no como uno que se deja encendido mientras redactas.
Si el autoalojamiento está sobre la mesa, pruébalo antes de pagar, porque lo que obtienes es otro producto. Compilar desde el código fuente exige Java 17 y Apache Maven, y un clon completo descarga más de 500 MiB y necesita más de 1500 MiB en disco, mientras que un clon superficial lo reduce a menos de 60 MiB y 200 MiB.
Comprueba el número de reglas de tu idioma antes de comprometerte. La tabla oficial de reglas es pública y es la página más útil para calibrar expectativas. Si tu idioma está en el extremo delgado de la tabla, ninguna suscripción lo cambia.
No compres el plan trimestral. El tramo trimestral es la trampa de esta tabla de precios: a 49,90 $ el trimestre sale a 16,63 $ al mes, casi el triple de la tarifa mensual efectiva de 5,83 $ del plan anual. Si necesitas un compromiso corto, el mensual a 24,90 $ cuesta más al mes pero mucho menos en total durante un periodo breve.
Prueba con tus textos reales, en tu idioma real, antes de pagar. Las valoraciones de este producto divergen mucho según el idioma, así que la experiencia de un compañero en alemán no dice nada sobre el danés o el italiano.
Trata las sugerencias de reescritura como borradores, no como autoridad. Hay usuarios que han informado de reescrituras que cambiaban el significado, así que relee en contexto cada reescritura aceptada.
Usa pronto la desactivación de reglas de la API. Si integras la API, depura el conjunto de reglas activas durante la primera semana.
Recuerda la ventana de catorce días. Todos los paquetes Premium incluyen una garantía de devolución de 14 días, la suscripción puede cancelarse en cualquier momento y simplemente termina al expirar el periodo de facturación en curso, y una sola cuenta cubre todas las aplicaciones y extensiones en todos tus dispositivos sin coste adicional. Haz la evaluación dentro de esa ventana.
Profesionales no nativos que escriben en una gran lengua europea. El encaje más fuerte. Si trabajas en inglés, alemán, francés, español, neerlandés, polaco o portugués, estás dentro del conjunto que recibe las veinte mil comprobaciones adicionales.
Redactores multilingües que cambian de idioma a diario. Una única suscripción que cubre todos los idiomas y variantes sale bastante más barata que varias herramientas monolingües.
Equipos con restricciones de privacidad o comprometidos con el código abierto. Si el autoalojamiento o la auditabilidad de la licencia es un requisito, esta es una de las poquísimas opciones creíbles.
Desarrolladores que integran revisiones en un producto. El tramo de API cubre esta necesidad con limpieza.
Quienes escriben documentos largos. El techo de 150 000 caracteres es la característica decisiva.
A quién le conviene mirar en otra parte: a quienes escriben sobre todo en un idioma poco cubierto; a quienes esperan que la compilación autoalojada iguale a la nube; y a quienes buscan un compañero de escritura con IA que redacte y reestructure, en lugar de un corrector que corrija.
El alcance es amplio y el centro de gravedad está claramente en la extensión de navegador. En Chrome concretamente, la extensión tiene 4,7 estrellas con 12,6 K valoraciones y más de 2 000 000 de usuarios, versión 11.2.3 actualizada el 12 de agosto de 2026, con 14,95 MiB de tamaño y una interfaz localizada a doce idiomas.
Por defecto, la extensión envía tu texto a languagetool.org por una conexión cifrada, no necesita cuenta, y la ficha indica que no se almacenan las direcciones IP. Hay aplicaciones de escritorio para macOS y Windows. Ojo con una asimetría: la aplicación de escritorio de Windows no funciona contra un servidor autoalojado.
El autoalojamiento también cuesta tres cosas menores: la detección de idioma depende de fastText, que no está disponible en Windows y degrada allí la detección; el servidor autoalojado no admite sinónimos, así que esa función de la extensión deja de operar; y la vía de Homebrew la mantiene la comunidad y no cuenta con soporte oficial. Existen imágenes de Docker, pero también son contribuciones de la comunidad y no del proveedor.
En el momento de redactar este texto, Premium individual costaba 119,80 $ por dos años (4,99 $ al mes), 69,90 $ al año (5,83 $ al mes, señalado como el más vendido), 49,90 $ al trimestre (16,63 $ al mes) y 24,90 $ al mes, con todos los precios marcados como IVA incluido. Durante esta comprobación había activo un banner de descuento por tiempo limitado, así que trata estas cifras como una instantánea y no como una tarifa permanente.
Para grupos, Teams arranca en dos plazas por 132,80 $ al año, rebajados desde 139,80 $, lo que sale a 66,40 $ por usuario y año, y añade gestión de usuarios, guía de estilo de equipo y diccionario de equipo sobre todo lo que incluye Premium.
El nivel gratuito es utilizable y no meramente decorativo, pero los límites son firmes: acota un único campo de texto a 2000 caracteres frente a los 150 000 de Premium, restringe el modo Picky y solo permite tres reescrituras de frase con IA al día.
La API se vende aparte por tramos de llamadas diarias y no está incluida en una suscripción Premium. Durante esta revisión, las cifras de precio de la página de API no se mostraron, de modo que aquí no se cita ningún precio de API.
Grammarly es la comparación directa para el inglés. Va más a fondo en inglés y mucho menos en todo lo demás, y es cerrado, sin vía de autoalojamiento. En la misma página de Trustpilot, Grammarly aparece con 3,2 sobre 10 K reseñas.
QuillBot se solapa precisamente en la reescritura, y ahora además es un producto hermano: LanguageTool y QuillBot conviven bajo el mismo paraguas corporativo y se solapan directamente en la reescritura de frases, que es justamente el motivo por el que la política de privacidad debe exponer por separado sus posturas sobre datos de entrenamiento.
ProWritingAid apunta a la ficción extensa y a informes de nivel manuscrito, y encaja mejor con novelistas que con la correspondencia profesional.
Los correctores integrados de Word y Google Docs son gratuitos y suficientes para erratas; la razón de sumar una herramienta dedicada está en las capas de estilo, semántica y tipografía.
LanguageTool autoalojado es, de forma poco habitual, su propia alternativa, y la comparación honesta se hace contra su propia versión en la nube.
La tabla oficial de reglas para la versión 6.6 muestra hasta qué punto son desiguales esos «más de 30 idiomas»: el catalán cuenta con 8251 reglas XML, el francés con 6984, el inglés con 6074 y el alemán con 5224, mientras que el italiano solo tiene 141, el griego 55, el jemer 33 y el sueco 32. Una herramienta con 32 reglas para el sueco no es, en ningún sentido útil, un corrector gramatical de sueco.
También hay una discrepancia de recuento que conviene señalar: el sitio de marketing habla de más de 30 idiomas mientras que el repositorio oficial de GitHub se describe como un corrector para más de 25; ambas cifras deben leerse como convenciones de conteo distintas y no como un único dato verificado.
Trustpilot cuenta una historia muy distinta de la de las tiendas de aplicaciones, con un 2,0 «Poor» sobre 53 reseñas, el 45 por ciento de ellas de una estrella, y una nota de la plataforma señalando que la empresa no ha respondido a las reseñas negativas. Frente a las 4,7 estrellas de 12,6 K valoraciones en Chrome, el contraste es rotundo, y los tamaños de muestra difieren en más de dos órdenes de magnitud. Con solo 53 reseñas, la puntuación de Trustpilot es orientativa y no concluyente, y ambas poblaciones difieren: las valoraciones de tienda se inclinan hacia usuarios gratuitos de la extensión, mientras que Trustpilot se inclina hacia personas movidas por una disputa de facturación. Ninguna de las dos cifras debería leerse por separado.
Lo que dicen las reseñas negativas informa más que la nota. La queja más repetida atañe a la cobertura fuera del inglés: un reseñador italiano informó de que un apóstrofo omitido en «Un avventura bellissima» pasó sin marcar, y un reseñador danés dijo que la herramienta no encontraba ni los errores gramaticales más simples en texto danés. Eso encaja exactamente con la tabla de reglas.
Un segundo bloque de críticas apunta a la propia capa de IA: un reseñador afirma que, tras añadir la IA, la herramienta ahora marca un posible error en cada frase, y otro informa de sugerencias que cambiaban la segunda persona por la primera y alteraban el significado de las frases.
Un tercer bloque se centra en la monetización y la facturación, con malestar por que las extensiones de navegador pasaran a ser exclusivas para suscriptores y advertencias sobre la renovación automática; como referencia, la misma página sitúa a Grammarly en 3,2 con 10 K reseñas y a QuillBot en 4,8 con 14 K.
Merece repetirse porque es el malentendido más frecuente: la compilación de código abierto no incluye las reglas basadas en IA.
Más allá de la cobertura de la adquisición de 2023, no encontramos ninguna reseña de producto independiente y en profundidad sobre LanguageTool en grandes medios tecnológicos como TechCrunch, VentureBeat, The Verge o ZDNet; la mayoría de los resultados eran reproducciones de la nota de prensa de la adquisición. Esa ausencia es en sí misma un hallazgo.
La página de API para desarrolladores hace una promesa más estrecha y más específica: todos los servidores están alojados en Alemania, el servicio se describe como plenamente conforme al RGPD y ninguno de los textos enviados a la API se almacena. Esa promesa se circunscribe a la API. Mientras tanto, la página de empresa se limita a decir que la compañía trabaja duro para cumplir el RGPD y remite a un acuerdo de tratamiento de datos, sin publicar una certificación ISO 27001 o SOC 2. Si tu proceso de compra exige una certificación auditada, las páginas públicas no la ofrecen actualmente.
El compromiso más claro y más favorable tiene que ver con los datos de entrenamiento: Learneo declara que no utiliza las entradas de ningún usuario de LanguageTool, ni en el plan individual ni en el de equipo, para entrenar sus algoritmos o modelos lingüísticos, y que se trata del ajuste predeterminado, sin necesidad de exclusión voluntaria. Redactado como valor por defecto y no como opción, es un compromiso más firme que el de la mayoría de políticas competidoras.
La cuestión del responsable del tratamiento es donde más suele hacer falta corregir expectativas: la política de privacidad nombra a Learneo, Inc. como responsable del tratamiento, canaliza las solicitudes del EEE y del Reino Unido a través de un representante autorizado en Dublín y se apoya en los marcos de privacidad de datos UE-EE. UU. y Suiza-EE. UU. para las transferencias transfronterizas. Learneo también revela oficinas en Estados Unidos, India, Países Bajos, Alemania y Canadá.
En el plano de la extensión, la declaración de datos de la tienda enumera información de identificación personal, comunicaciones personales, ubicación, actividad del usuario y contenido de sitios web entre los datos que maneja, junto con la declaración de que esos datos no se venden a terceros. «Comunicaciones personales» y «contenido de sitios web» son inevitables en una herramienta que lee lo que escribes, pero conviene evaluarlos con conciencia. La política de privacidad revela además el uso de herramientas de repetición de sesión de terceros.
Sí, con límites reales. El editor web y las extensiones funcionan sin cuenta para la revisión básica. El nivel gratuito acota un único campo de texto a 2000 caracteres frente a los 150 000 de Premium, restringe el modo Picky y solo permite tres reescrituras de frase con IA al día.
En el momento de redactar este texto, Premium individual costaba 119,80 $ por dos años (4,99 $ al mes), 69,90 $ al año (5,83 $ al mes, señalado como el más vendido), 49,90 $ al trimestre (16,63 $ al mes) y 24,90 $ al mes, con IVA incluido. Durante la comprobación había una promoción activa, así que verifica las tarifas vigentes en la página de precios.
Esta es la pregunta clave que conviene entender bien. La documentación oficial del servidor es tajante: ejecutarlo por tu cuenta «te dará un servidor LanguageTool básico sin reglas basadas en IA», porque esas reglas solo están disponibles en la nube. Conservas el motor de reglas y pierdes la capa de IA.
Según la política, no. Learneo declara que no utiliza las entradas de ningún usuario de LanguageTool, ni en el plan individual ni en el de equipo, para entrenar sus algoritmos o modelos lingüísticos, y que se trata del ajuste predeterminado, sin exclusión voluntaria.
En parte. Las condiciones del servicio indican que LanguageTool es propiedad de Learneo, Inc., sociedad de Delaware, y está operado por ella, mientras que Chrome Web Store sigue mostrando a LanguageTooler GmbH, de Potsdam (Alemania), como editora de la extensión. La entidad de ingeniería es alemana; la propietaria legal y responsable del tratamiento es estadounidense.
Menos de los que sugiere el titular. La tabla oficial de reglas para la versión 6.6 muestra el catalán con 8251 reglas XML, el francés con 6984, el inglés con 6074 y el alemán con 5224, mientras que el italiano solo tiene 141, el griego 55, el jemer 33 y el sueco 32. Consulta tu idioma en esa tabla antes de suscribirte.
Sí, y ahí es donde ocurre la mayor parte del uso cotidiano, más que en el sitio web. Hay complementos ofimáticos para los procesadores de texto y editores en la nube más habituales, complementos para los clientes de correo más extendidos, cinco compilaciones distintas para navegadores y dos aplicaciones de escritorio. El consejo práctico es instalar solo la superficie en la que más escribes: cada integración adicional suma otra actualización que mantener sin sumar capacidad de revisión, ya que todas llaman al mismo motor.
Sí. La API de revisión expone el mismo motor que impulsa Premium, limita cada petición a 60 000 caracteres, permite desactivar reglas concretas de gramática o estilo y se vende por tramos de llamadas diarias de 100, 250, 500, 1000 y 10 000. El acceso a la API se factura aparte de la suscripción Premium.
Dominan dos cosas. La cobertura fuera del inglés: un reseñador italiano informó de que un apóstrofo omitido en «Un avventura bellissima» pasó sin marcar, y un reseñador danés dijo que la herramienta no encontraba ni los errores gramaticales más simples en danés. Y la capa de IA: un reseñador afirma que, tras añadir la IA, la herramienta marca un posible error en cada frase.
Sí, dentro de una ventana definida. Todos los paquetes Premium incluyen una garantía de devolución de 14 días, la suscripción puede cancelarse en cualquier momento y termina al expirar el periodo de facturación en curso, y una sola cuenta cubre todas las aplicaciones y extensiones en todos tus dispositivos sin coste adicional. Varios reseñadores de Trustpilot informaron de disputas por la renovación automática, así que apunta la fecha de renovación en tu agenda.